Por qué tropezamos con la misma piedra - Mariana Fuksbrauner
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Por qué tropezamos con la misma piedra

02 Feb Por qué tropezamos con la misma piedra

¿Sabes eso que dicen de que “el ser humano es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra”? ¿Te ha pasado alguna vez?

A mi sí, unas cuantas veces he tropezado con la misma piedra. Y siempre que lo hacía me daba cuenta cuando ya estaba “en el suelo”. Aunque la caída la venía venir.

Bueno, creo que es algo que nos pasa a todos en cierta medida. Además de que es necesario que suceda, más lo es darse cuenta del por qué.

Y ahora te lo explico.

Me di cuenta que cuando cometía los mismo errores pasaban dos cosas:

1- Me enojaba y me culpaba.

2- Revivía el misma emoción negativa que la anterior vez.

¿Qué podemos ver aquí? Pues la búsqueda inconsciente de revivir el mismo error. Que sí, en serio.

Una de las razones por las que volvemos a repetir nuestras historias en las que acabamos “perdiendo”, es porque su fin era reencontrarnos con esa emoción a pesar de hacernos sentir mal, buscando reafirmar eso que no nos gusta de nosotras, culpándonos y dándonos una autopatadita. A veces somos tan poco conscientes de ello que incluso esa culpa que sentimos se la damos a quien, o a lo que, creemos merecedor.

Cuando empecé a buscar más razones por las que cometemos los mismos errores, a veces calcados a las veces anteriores, encontré por casualidad en varios libros una misma respuesta:

La razón por la que tropezamos con la misma piedra una y otra vez, es porque aún no hemos aprendido la lección. Es decir, hace falta cometer los mismos errores, que se repitan las mismas historias, hasta que eso que debes aprender, de ti, sea aprendido.

Es la mayor oportunidad que te da la vida para tomar consciencia, para aprender, para conocerte.

Estas repeticiones pueden incluso ser transmitidas. ¿Cuántas familias conoces en las que se repiten una y otra vez las mismas historias? Esto es porque la meta de los aprendizajes que se van sucediendo a lo largo de la vida, es acercarnos a esa toma de consciencia, a esa conexión. Por eso es por lo que hace falta que se cometan los mismos errores una y otra vez, ese es el fin.

Cuando podemos entender los errores como aprendizajes, como lo mejor que podía sucederte en ese momento y como la oportunidad de conocerte plenamente, te tomas la vida de otra manera. Te ves capaz de soltar ese dolor, ese orgullo, esa culpa. Perdonas a los demás, y así te perdonas a ti misma. Te liberas. No hay errores.

Ahora que sabes esto, mira si estás repitiendo alguna historia de tu pasado y piensa en qué lección crees que te está siendo dada. Reflexiona sobre lo que ha sucedido después de haber sentido que has cometido algún error y qué has aprendido cuando has vuelto a tropezar con la misma piedra.

 

Un abrazo,

 

Mariana

 

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